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Ecuador: Una elección de la que tenemos mucho que aprender

Publicado: 2017-02-20

El día de ayer Ecuador vivió elecciones nacionales, en la que ha escogido a su nuevo Presidente de la República, sucesor del Presidente en ejercicio, Dr. Rafael Correa, cuya no participación en las elecciones generó angustia, entre sus simpatizantes, por la posibilidad de que no se diera continuidad de las políticas impulsadas en su gobierno, y entusiasmo, entre los sectores de derecha, por arrebatarle la administración gubernamental. 

Hasta la hora en la que se publica este artículo, el candidato del oficialista partido Alianza País, el señor Lenín Moreno, lleva una ventaja contundente frente al segundo en la contienda, el señor Guillermo Lasso, líder del movimiento CREO. La discusión por el momento no es quién ganó, sino si se realiza o no una segunda vuelta, ya que la ley electoral del Ecuador estipula que un candidato se le declara ganador en primera vuelta si es que alcanza más del 40 % del escrutinio y supera por más de 10 puntos al segundo contendor.

Resultados al 87,4% de la juntas computadas

Más allá de la especulación sobre los resultados, quisiera señalar un aspecto importe e histórico para Ecuador en estas elecciones: la elección, por un porcentaje que ronda el 40% de los electores, de un candidato oficialista, cuyo régimen que representa, se ha mantenido en el gobierno durante 10 años, ganando todas las contiendas electorales desde que asumió el gobierno, expresa la voluntad de una mayoría del pueblo ecuatoriano por continuar las reformas y políticas que ha seguido la administración del Dr. Rafael Correa, y cuyo máximo aporte ha sido la construcción de institucionalidad en el Ecuador, país que se había sumido en una crisis sin salida desde el corralito financiero decretado por el gobierno de Jamil Mahuad y Gustavo Novoa. 

¿Cómo se llegó hasta esta situación?

En 1994 Ecuador inició un proceso de liberalización de su economía, cuyas medidas contemplaban dejar en libertad, a las agencias bancarias intermediarias en el país, del manejo de la cartera de créditos, lo que estimuló que el capital circulante se acrecentara, pero sin sustento económico, y apareciera, rápidamente, una clase económica que fue capaz de auspiciar candidaturas.

Para 1998, el poder financiero en el país logró la elección de Jamil Mahuad como presidente, cuyo máximo mecenas fue, el hoy preso, Fernando Aspiazu, miembro del directorio del Banco del Progreso. Su gobierno tuvo, entre sus ministros a los principales banqueros del país, tal como Juan Falconí Puig o Guillermo Lasso (sí, el candidato que hoy disputa su pase a la segunda vuelta presidencial).

JAMIL MAHUAD. Conocido en el perú por haber firmado la paz que puso a los problemas LIMÍTROFES entre nuestros PAÍSES.

FERNANDO ASPIAZU. EX MIEMBRO DEL DIRECTORIO DEL BANCO EL PROGRESO. FUE UNO DE LOS PRINCIPALES FINANCISTAS DE LA CAMPAÑA DE JAMIL MAHUAD EN 1998. HOY SE ENCUENTRA PRESO

Desde el comienzo de su gobierno, Mahuad dio un conjunto de medidas, bajo el pretexto de proteger los ahorros y el sistema financiero del país, que empezaba a mostrar sus primeras fisuras. Una de las principales medidas económicas consistió en la emisión de dinero, la cual se canalizó en préstamos a los bancos para que puedan impedir su quiebra. El resultado fue totalmente distinto. La emisión inorgánica de la moneda la devaluó por completo y a pesar de que varios bancos contaban con el dinero necesario para salvaguardar su estabilidad, quebraron para 1999. 

El presidente Mahuad, al ver la devaluación económica del país y la falta de dinero circulante en el mercado, recurrió al congelamiento de los depósitos del país en la banca. De esta manera, y por auspicio del gobierno, ningún ecuatoriano, que tuviera más de 500 dólares en la banca, podía retirar su dinero. Ante los bancos en quiebra, el congelamiento del retiro de dinero y la continuidad con la política de salvataje bancario, la devaluación de la moneda llegó a extremos, creció la inflación considerablemente y se disparó la cotización del dólar, 5 veces el precio con el que había comenzado el gobierno.

Esto repercutió en la disminución del gasto público en programas sociales, el encarecimiento de los servicios y el aumento del costo de vida, generando una migración masiva de ecuatorianos al extranjero, perdiendo el país su principal fortaleza: su gente.

Ante esta situación, el gobierno el 9 de enero del 2000 decretó la adopción del dólar como moneda nacional y así perdió Ecuador su principal medio para articular una política económica integral.

Esto generó un conjunto de protestas masivas en el país, en la que participaron sectores de las fuerzas armadas, la clase media y alta de regiones como Guayaquil, que tuvieron como desenlace el derrocamiento del gobierno y la asunción de Gustavo Novoa en la máxima magistratura del país, quien terminó el mandato constitucional que correspondía a Mahuad.

PROTESTAS SOCIALES QUE DERROCARON EL GOBIERNO DE JAMIL MAHUAD

Le continuaron los gobiernos de Lucio Gutierrez, destituido por otra movilización popular y el Congreso de la República y cuyo cargo fue asumido por Alfredo Palacio, por sucesión. 

Ecuador, durante el decenio de 1996- 2006, fue uno de los países en la región latinoamericana con mayor inestabilidad política, llegando a tener hasta 7 presidentes en dicho periodo y con deudas sociales pendientes que se expresaban en la protesta social.

En el 2006, fue elegido como Presidente de la República del Ecuador Rafael Correa Delgado. Economista de profesión, quien desde el inicio de su mandato supo cumplir con las promesas de cambio que hizo en las elecciones.

Creo que es uno de los pocos casos, sino el único, en América Latina que sólo postuló como fórmula presidencial y sin candidatos al congreso y aun así, ganó.

Desde el gobierno convocó a una Asamblea Constituyente, cumpliendo una promesa electoral, la cual permitió la redacción de una nueva Constitución Política que puso en agenda pública temas sensibles para los movimientos sociales del Ecuador, como es el reconocimiento de su diversidad cultural, el reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos de derecho, la participación del Estado en el mercado, por la que asumía un rol regulador, la nacionalización de los recursos, principalmente el petroleo, los derechos ambientales, entre otras medidas.

Rafael Correa pudo construir una nueva etapa de la historia del Ecuador. Su talante de líder, su inteligencia y su capacidad política, le dio a su país soluciones prácticas, eficientes, pero sin dejar de lado, el cumplimiento de los compromisos sociales, que le permitió lograr una estabilidad política y económica que el Ecuador no vivía ya tiempo, alcanzando la mejora de sus indicadores sociales y económicos, como son: la segunda mejor infraestructura vial de la región latinoamericana; el tercer país, en el periodo 2007- 2012 con el mayor crecimiento del índice de desarrollo humano (según ONU); primer país en la región latinoamericana en la reducción de la desigualdad en ocho puntos la concentración del ingreso (coeficiente de gini), reducción 4 veces superior al promedio de la región, constituyéndose entre los tres países con mayor equidad social de América Latina; en el periodo 2006- 2013 reducción de la pobreza del 37.5% al 25% y la extrema pobreza del 16,9% al 8,6%.

¿Cómo logró Rafael Correa estas mejoras sustanciales?

Como lo dice el mismo presidente: “cambiando las relaciones de poder”. Esta decisión política le ha cobrado un sinfín de problemas internos, un enfrentamiento abierto con ciertos medios de comunicación y sobrevivir a un intento de golpe de Estado el año 2010. Pero esta capacidad, que expresa Rafael Correa en el cargo público que ejerce, no solo son parte de sus capacidades personales, sino de una formación académica y profesional que le ha permitido defender, con criterio científico, cada una de las reformas y políticas que ha impulsado su gobierno, además de ganar todos los cuestionamientos de periodistas opositores, como Jorge Lanata, Ana Pastor, Mario Saldaña, Raúl Vargas, Ismael Cala, y debates sobre la orientación que debería tener su gobierno, evidenciando que lo que se disfrazaba de ciencia era en verdad un adoctrinamiento político e ideológico.

ES CONOCIDO EL ENFRENTAMIENTO DEL PRESIDENTE RAFAEL CORREA CON LA PRENSA LO QUE LE HA VALIDO SER SEÑALADO COMO AUTORITARIO

Aquí una reflexión. Más allá del discurso político e ideológico, de lo que ya estamos cansados, Rafael Correa ha hecho una defensa científica y académica del proceso que lidera, que no se exime de autocríticas, incluso a las bases teóricas que inspiran el proyecto que está impulsando junto a lo mejor del Ecuador. Ahí está por ejemplo la definición de la economía política, como aquella ciencia social, cuyo fin es alcanzar el bienestar humano, y no como aquella ciencia que tiene como problema de investigación la satisfacción infinita de necesidades humanas, frente a recursos escasos. Ahí está el cuestionamiento a un principio, que incluso enseñan en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a los estudiantes de economía, como es del crowding out (efecto desplazamiento), el cual señala que la inversión pública desplaza a la inversión privada, efecto totalmente sesgado por la ideología, ya que en la realidad ocurre de manera inversa. Creo, firmemente, que uno de los grandes aportes de Rafael Correa es haber introducido el debate académico al político, elevando su discusión y manteniendo una defensa científica del camino a seguir.

Vale la pena señalar una de las particularidades en los casos de Ecuador y Colombia. Los nuevos líderes políticos de cada país, como son Rafael Correa, para el caso de Ecuador, Antanas Mockus y Sergio Fajardo Vladerrama, para el caso de Colombia, son académicos que salen de sus ámbitos universitarios para desarrollar procesos políticos, lo que nos da entender que hay una participación importante de la academia en el quehacer político de sus países, cosa muy distinta en el Perú, en la que el ámbito universitario se ha mantenido ajeno y hasta ha rechazado cualquier participación política en el país.

¿Hay errores en el modelo ecuatoriano que impulsa Rafael Correa?

Obviamente que sí. Uno de ellos es el caudillismo, debido a tener un liderazgo tan fuerte como el de Rafael Correa, el cual hizo, en algún momento pensar que iba a candidatear por una segunda reelección gubernamental. Esto hace dependiente un proceso de una persona, lo cual lo hace débil en el largo tiempo, además de no promover relevos generacionales para sostener proyectos políticos.

Por esta razón, veo saludable que el presidente Rafael Correa haya dado paso a un nuevo gobierno. Esto le da lustre a un proceso intachable.


Escrito por

Damiler Díaz Terán

Padre. Antropólogo. Hincha del Deportivo Municipal. Amante de leer todo sobre historia...


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